Buñuel-Gala-Dalí: la película
Tres genios españoles de las letras, el cine y la pintura fueron íntimos amigos en su juventud. Pero todo se torció. A alguna mujer habrá que echarle la culpa.
Tres genios españoles de las letras, el cine y la pintura fueron íntimos amigos en su juventud. Pero todo se torció. A alguna mujer habrá que echarle la culpa.
Publicas un libro, tienes un éxito inesperado (aunque merecido) y te crees con autoridad para opinar sobre lo que significa ser escritor. Eso es más o menos lo que les pasó a Monterroso, a Simon Leys y a mí mismo, entre otros
Mucho antes de la plaga de microrresúmenes desatada por la IA, un aguerrido grupo de editores comprimió a pelo una cincuentena de novelas río de hasta mil páginas. El resultado, un ‘long seller’ galaico que aparece ahora en castellano bajo el título de ‘55 asesinatos breves (y un prólogo)’
Michael Pollan establece una relación directa entre la comida industrial y la reducción del tamaño del cerebro, lo que explicaría el creciente éxito de los programas globales de idiotización.
La originalidad literaria únicamente es posible en el ámbito de las citas, donde el plagio se da por descontado. Plagiar una cita citada por otro sin advertirlo expresamente es mucho más grave que plagiar un texto.
La literatura femenina, sostiene Virginia Woolf, no alumbra buenos libros. En cambio, el desahogo económico suele ser decisivo para escribirlos.
“La gente pierde el tiempo pensando en lo que tienen los demás en la cabeza. Con la que tienes que vivir es con la tuya”, dice Mae West, la guionista y actriz que salvó a la Paramount de la quiebra.
Entre Flandes, Madrid y El Escorial se urde un fraude que reúne al rey Felipe II con asesinos a sueldo, la Santa Inquisición y un grupo de fanáticos luteranos. Bueno, en ‘La estafa del real de a ocho’, de Emilio Saavedra, también hay un hombre honrado.
¿Eres una persona adicta? ¿Buscas reconocimiento o algún que otro placer? Si respondes sí a la segunda pregunta, aunque lo ignores, la adicción te corroe por dentro y, por tanto, eres infeliz. Lo asegura Daniel Cid en ‘Reflexiones de una mente adicta’.
Tenían todo lo necesario para llevar adelante la operación: poder, dinero, comunicación, fuerza. Pero una señal de prohibido el paso arruinó un pelotazo de varios cientos de millones de euros. Lo cuenta Primitivo Carbajo en ‘Salgheirón’.
Frase construida al modo shakesperiano: cortando, pegando y modificando la traducción de una cita atribuida al Bardo de Stratford.
Citas del escritor italiano Giovanni Papini sobre “los hombres que consagran perpetuamente sus días actuales a los mañanas venideros”.
Lázaro Carreter confesó que su mayor desengaño fue el triunfo de la “desalmada sinonimia” de “escuchar” y “oír”, sinonimia que ahora aplaude el académico de la Lengua José Antonio Pascual.
Dos traducciones alternativas de una tablilla, escrita hace 3.500 años por una avanzada civilización matriarcal, reavivan la polémica sobre la feminización del lenguaje.
Apasionado y calculador, John Allen Paulos juega con ideas matemáticas contrarias a la intuición y censura a los medios por catapultar los extremismos políticos y la seudociencia.
Para no ahuyentar a los amigos, tratemos de que “nuestra felicidad sea humilde, nada jactanciosa, poco merecida y con algunos achaques”, aconseja Marco Denevi.
La cita es de ‘El asesinato en 10 sencillas lecciones’, de Fredric Brown. Quizá Borges leyó este relato corto y supo que quería escribir ‘El muerto’.
La cara que ponemos en el perfil del Whatsapp o del Facebook es decisiva para nuestra existencia, como anticipó Robert Louis Stevenson en ‘La puerta del señor de Malétroit’.
O quizá no somos nosotros los que corremos más, sino la tumba la que se nos acerca más rápido, precisamente porque corremos menos.
“Cuando todos dicen que las cosas van perfectamente bien, el ambiente mejora enseguida”, se lee en un pasaje de ‘Ciberíada’, de Stanislaw Lem.