Buñuel-Gala-Dalí: la película
Tres genios españoles de las letras, el cine y la pintura fueron íntimos amigos en su juventud. Pero todo se torció. A alguna mujer habrá que echarle la culpa.
Frases leídas en libros
Tres genios españoles de las letras, el cine y la pintura fueron íntimos amigos en su juventud. Pero todo se torció. A alguna mujer habrá que echarle la culpa.
Publicas un libro, tienes un éxito inesperado (aunque merecido) y te crees con autoridad para opinar sobre lo que significa ser escritor. Eso es más o menos lo que les pasó a Monterroso, a Simon Leys y a mí mismo, entre otros
Michael Pollan establece una relación directa entre la comida industrial y la reducción del tamaño del cerebro, lo que explicaría el creciente éxito de los programas globales de idiotización.
La literatura femenina, sostiene Virginia Woolf, no alumbra buenos libros. En cambio, el desahogo económico suele ser decisivo para escribirlos.
“La gente pierde el tiempo pensando en lo que tienen los demás en la cabeza. Con la que tienes que vivir es con la tuya”, dice Mae West, la guionista y actriz que salvó a la Paramount de la quiebra.
Frase construida al modo shakesperiano: cortando, pegando y modificando la traducción de una cita atribuida al Bardo de Stratford.
Citas del escritor italiano Giovanni Papini sobre “los hombres que consagran perpetuamente sus días actuales a los mañanas venideros”.
Lázaro Carreter confesó que su mayor desengaño fue el triunfo de la “desalmada sinonimia” de “escuchar” y “oír”, sinonimia que ahora aplaude el académico de la Lengua José Antonio Pascual.
Apasionado y calculador, John Allen Paulos juega con ideas matemáticas contrarias a la intuición y censura a los medios por catapultar los extremismos políticos y la seudociencia.
Para no ahuyentar a los amigos, tratemos de que “nuestra felicidad sea humilde, nada jactanciosa, poco merecida y con algunos achaques”, aconseja Marco Denevi.
La cita es de ‘El asesinato en 10 sencillas lecciones’, de Fredric Brown. Quizá Borges leyó este relato corto y supo que quería escribir ‘El muerto’.
La cara que ponemos en el perfil del Whatsapp o del Facebook es decisiva para nuestra existencia, como anticipó Robert Louis Stevenson en ‘La puerta del señor de Malétroit’.
“Cuando todos dicen que las cosas van perfectamente bien, el ambiente mejora enseguida”, se lee en un pasaje de ‘Ciberíada’, de Stanislaw Lem.
En un ensayo de apenas 70 páginas, Oscar Wilde nos asombra con un torrente de gloriosas citas sobre la estupidez, el arte, la crítica y otros asuntos colaterales.
La máxima es de ‘El banquero anarquista’, un cuento de humor dialéctico de Fernando Pessoa construido sobre impecables razonamientos paradójicos.
Segunda y última parte (prólogo aparte) de la exclusiva de Cita a las Diez que recopila 18 reglas de Chesterton para hacerse escritor de ‘noir’ y no morir en el intento.
Eduardo Torres parodia a Voltaire en ‘Lo demás es silencio’, la única novela del escritor guatemalteco Augusto Monterroso.
Como Stephen King, Max Aub caviló largamente sobre el oficio de escribir, a juzgar por los condensados aforismos que empleó para plasmar sus ideas.
Obsesionado con la notoriedad, dominado por el narcisismo y torturado por el temor al fracaso, Miguelito es uno de los imperecederos personajes creados por el genial Joaquín Salvador Lavado, Quino.
Stephen King lucha bravamente en ‘Mientras escribo’ contra los malvados adverbios, en especial cuando osan modificar a su dios: el verbo “decir”.